El final de un héroe.
11, 20 de 2005-06-20 de 2005
Yo, querido Tom, te imaginaba intrépido espía, aguerrido militar de causas justas, aventurado piloto de coches de carreras o cazas supersónicos, samurai honorable, incluso si me apuras, simpático barman o jugador profesional de billar, de esos que te sacan los cuartos en cualquier bar de Minnesota...
Pero no, Tom, te has ahogado en un vaso de agua, has demostrado lo maleducado que eres por no aceptar una broma infantil, digna de un niño de 4 años. Has asombrado a todos con tu antipatía y has mostrado espontáneamente lo que verdaderamente eres: un niño malcriado.
Qué valiente eres con todos esos guardaespaldas detrás, si señor, todo un americanito.
Menos mal que no llevabas tu arma encima y que le has perdonado la vida a ese peligroso periodista.
Pero no, Tom, te has ahogado en un vaso de agua, has demostrado lo maleducado que eres por no aceptar una broma infantil, digna de un niño de 4 años. Has asombrado a todos con tu antipatía y has mostrado espontáneamente lo que verdaderamente eres: un niño malcriado.
Qué valiente eres con todos esos guardaespaldas detrás, si señor, todo un americanito.
Menos mal que no llevabas tu arma encima y que le has perdonado la vida a ese peligroso periodista.