El tren de la memoria.
12, 02 de 2005-11-02 de 2005

Acabo de leer que ayer se proyectó en Tudela este documental sobre los 2 millones de Españoles que emigraron en los años 60 hacia Europa, buscando un trabajo con el que ganarse la vida.
Ahora, nosotros somos quienes "acogemos" a africanos y sudamericanos que llegan a nuestro país con similares expectativas.
Si no nos acordamos de lo que nos pasó a nosotros, nunca avanzaremos.
Si no nos damos cuenta de que "ellos" son "nosotros" en un tiempo distinto, nunca se solucionará el problema.
Este es el verdadero sentido que tiene la historia para mi: evitar que se repitan los errores del pasado.
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Efectivamente, y como bien dices, la única forma de que no se repita la historia es conocerla...pero tristemente muchos han olvidado. Aún así, hay que tener empatía, ponernos en su lugar, y aún teniendo la gran suerte de llegar hasta aquí, me pregunto cuando veo a esos chicos con su periódico "la Farola" por entre los coches: mantendría yo mi sonrisa perenne con un periódico en la mano durante bajas y altas temperaturas, sin tener nada más... ? los admiro. Por poner un ejemplo...simplemente.
La empatía es una flor extraña en nuestros días; yo también me pongo en sus zapatos a veces, cuando consigo frenar por un momento las prisas del día. Ángel dormía en el frío aquella mañana de invierno, pedía algo de dinero en la puerta del super y suplicaba que alguien le mirara a los ojos.
Es duro mirar a los ojos cuando sabes lo que vas a encontrar, pero más duro torcer la mirada y evitar ver lo que realmente es la vida.
La empatía es otra muestra más de que estamos vivos.