Nunca me abandones.
12, 02 de 2006-01-02 de 2006
Kazuo Ishiguro nació en la tristemente conocida Nagasaki en 1954; A mi lo único que me sonaba de él era su novela "Los restos del día", que James Ivory llevo a la pantalla con Anthony Hopkins y Emma Thomson.
A pesar de que no me suele gustar el arte oriental (siempre he pensado que somos culturas demasiado distintas), lo poco que conozco de su última obra me resulta muy interesante. Reconozco que no la he leído, pero ya está en mi lista.

Os dejo aquí una reseña que ha hecho Enrique Martín : Nunca me abandones.

" Pocas músicas resultaban no tener una larga historia de sufrimiento detrás, no haber sido compuestas en medio de la opresión, el exilio, la guerra, el hambre. Así y todo, después de unos cuantos minutos de escuchar, me encontraba moviendo la cabeza y diciendo: "No, no es lo suficientemente triste. Quiero algo realmente triste". Mientras escribo esto, mi búsqueda continúa; debo encontrar la música que, sin lugar a dudas, sea la más triste del mundo. Pero el trabajo realizado hasta ahora me ha conducido a una idea reveladora: la música que intenta abrazar la tristeza, que aspira a enterrarse en ella, se encuentra destinada a carecer de verdadera tristeza. La música verdaderamente triste es por lo general celebratoria de la superficie, incluso festiva: música de personas intentando alejar el dolor, sumergiéndose por un momento en las alegrías pasajeras de la vida. Ésta es la tristeza que se encuentra en el borde de una sonrisa, la sombra pensativa que sigue al placer de estirar los brazos. "
Kazuo Ishiguro
La música más triste (fragmento)
A pesar de que no me suele gustar el arte oriental (siempre he pensado que somos culturas demasiado distintas), lo poco que conozco de su última obra me resulta muy interesante. Reconozco que no la he leído, pero ya está en mi lista.

Os dejo aquí una reseña que ha hecho Enrique Martín : Nunca me abandones.

" Pocas músicas resultaban no tener una larga historia de sufrimiento detrás, no haber sido compuestas en medio de la opresión, el exilio, la guerra, el hambre. Así y todo, después de unos cuantos minutos de escuchar, me encontraba moviendo la cabeza y diciendo: "No, no es lo suficientemente triste. Quiero algo realmente triste". Mientras escribo esto, mi búsqueda continúa; debo encontrar la música que, sin lugar a dudas, sea la más triste del mundo. Pero el trabajo realizado hasta ahora me ha conducido a una idea reveladora: la música que intenta abrazar la tristeza, que aspira a enterrarse en ella, se encuentra destinada a carecer de verdadera tristeza. La música verdaderamente triste es por lo general celebratoria de la superficie, incluso festiva: música de personas intentando alejar el dolor, sumergiéndose por un momento en las alegrías pasajeras de la vida. Ésta es la tristeza que se encuentra en el borde de una sonrisa, la sombra pensativa que sigue al placer de estirar los brazos. "
Kazuo Ishiguro
La música más triste (fragmento)
No conocía a este autor. La novela parece realmente interesante. Lo tendré en cuenta, sobre todo ahora que vienen los reyes y hay que darles ideas ;). Gracias Juan.
Unos clones que son creados simplemente como donantes de órganos y asumen su destino sin rebelarse... si que da mucho que pensar... entiendo lo que hacen, pero no lo comprendo.
Conozco mucha música triste o melancólica, me encanta escucharla y nunca se me ha ocurrido elegir "la música más triste". Pero si lo eligiera creo que dependería más de mi estado de ánimo o del significado que cierta música tenga para mí, que de sus músicos.
Eso es, Giovanni; por ejemplo, a mi los que me parecen muy tristes son los himnos nacionales y en general cualquier marcha militar...
Para mi hay cierta música que puede llegar a ponerme triste por las connotaciones que me trae. Pero aparte de ésto no creo en la música triste en si misma.
¿Qué fue antes, la tristeza o la música triste? quizás da igual...
Yo tengo músicas para mi tristeza. Las músicas que me acompañan en mi soledad y me hacen respirarla. Una es el segundo movimiento (creo) del concierto para oboe de Albinoni. La otra el adagietto de la quinta de Malher. Y alguna más... Pero la música de la que se habla en este fragmento tiene que ser indudablemente la de Orfeo cuando perdió definitivamente a Euridice y que se puso a tocar al lado de aquella orgía de bacantes. Una música que jamás fue compuesta
Un beso
Para mí también están muy relacionadas la tristeza y la soledad; son como dos carros unidos por una cuerda; cuando uno aparece, si te resistes y lo paras, el otro enseguida de alcanza.
Hay pocos que sepan subirse encima y dejarse llevar...