Está oscuro, pero yo canto.
2, 03 de 2006-01-03 de 2006
No puedo resistirme a copiaros esta historia, tan viva, tan propia de estos tiempos de desastres y de miles de millones de pequeñas esperanzas. Aún recuerdo al sonriente propietario de una gofrería de Bruselas y cómo con el simple hecho de nombrar su lugar de origen, Palestina, ya estaba reivindicando algo: "no nos olvidéis".
"Mazen Julani era un farmacéutico palestino, de 32 años, padre de tres hijos, que vivía en la parte árabe de Jerusalén. Cierto día, cuando estaba en un bar con los amigos, fue víctima de un disparo fatal venido de un colono judío. Era la expresión de venganza de un israelita a causa de un atentado de un grupo palestino ocurrido en aquel día, atentado que causó decenas de víctimas. El proyectil entró por el cuello y le dañó el cerebro. Llevado al hospital israelí, llegó ya muerto. El clan de los Julani, decidió allí mismo, en los pasillos del hospital, entregar todos los órganos del fallecido para trasplantes a enfermos que lo necesitaran. El jefe del clan aclaró que este gesto no tenía ninguna connotación política. Era un gesto estrictamente humanitario. Según la religión musulmana, decía, todos formamos una única familia y somos todos iguales, israelitas y palestinos. Poco importa a quién le sean trasplantados los órganos, que quedarán bien en alguno de nuestros hermanos israelitas. En efecto, en el israelita Ygal Cohen late ahora un corazón palestino.
La esposa de Mazen Julani no sabía cómo explicar a su hija de cuatro años la muerte del papá. Ella le dijo que su padre se fue de viaje y que a la vuelta le traerá un hermoso regalo. A los que estaban cerca les susurró entre lágrimas: de aquí a un tiempo yo y mis hijos vamos a visitar a Ygal Cohen en la parte israelita de Jerusalén porque él vive con el corazón de mi marido y del padre de mis hijos. Y auscultaremos los latidos de su corazón. Y eso será para nosotros un gran consuelo."
Enlace a noticia Mazen Julani
"Mazen Julani era un farmacéutico palestino, de 32 años, padre de tres hijos, que vivía en la parte árabe de Jerusalén. Cierto día, cuando estaba en un bar con los amigos, fue víctima de un disparo fatal venido de un colono judío. Era la expresión de venganza de un israelita a causa de un atentado de un grupo palestino ocurrido en aquel día, atentado que causó decenas de víctimas. El proyectil entró por el cuello y le dañó el cerebro. Llevado al hospital israelí, llegó ya muerto. El clan de los Julani, decidió allí mismo, en los pasillos del hospital, entregar todos los órganos del fallecido para trasplantes a enfermos que lo necesitaran. El jefe del clan aclaró que este gesto no tenía ninguna connotación política. Era un gesto estrictamente humanitario. Según la religión musulmana, decía, todos formamos una única familia y somos todos iguales, israelitas y palestinos. Poco importa a quién le sean trasplantados los órganos, que quedarán bien en alguno de nuestros hermanos israelitas. En efecto, en el israelita Ygal Cohen late ahora un corazón palestino.
La esposa de Mazen Julani no sabía cómo explicar a su hija de cuatro años la muerte del papá. Ella le dijo que su padre se fue de viaje y que a la vuelta le traerá un hermoso regalo. A los que estaban cerca les susurró entre lágrimas: de aquí a un tiempo yo y mis hijos vamos a visitar a Ygal Cohen en la parte israelita de Jerusalén porque él vive con el corazón de mi marido y del padre de mis hijos. Y auscultaremos los latidos de su corazón. Y eso será para nosotros un gran consuelo."
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Bonita y alentadora. Dejé otro comentario en tu post anterior. Un saludo, Giovanni
Entrañable historia ;) una bonita forma de empezar el año.. espero que sea muy feliz para tí. Saludos
Topda una lección la de esa familia. Ojalá cundiese el ejemplo dado.
Saludos.
una historia interesante,de esas para no olvidar ;)
toda una lección, ser capaz de encontrar consuelo cuando te arrebatan lo que más quieres...
saludos
me quedo leyendo la noticia...
@giovanni: si, verdad? historias de gente como esta me hace reconciliarme con el mundo.
@azzura: yo estoy seguro de que hay miles de historias como estas, sólo que no salen en los principales medios de comunicación; al menos no tan al detalle...
@reflejos: yo ya he tomado nota.
@BRYDA: el que este tipo de cosas no se olvide, depende en parte de nosotros.
@Seleka: para mi es la paradoja de aquella frase de "nada humano me es ajeno".
Me gustan los corazones que se han curado el Odio.