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El arte de ser parte (del mundo)

Dicen que la vida consiste en interactuar. Esta página quiere ser una muestra más de que estoy vivo.

Ahora, siempre...

11, 28 de 2006-08-28 de 2006

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Me encontraba pensando en mis pensamientos, cuando el aleteo de una mariposa me distrajo; cerré los ojos, con miedo. Y tal vez os preguntéis varias cosas. ¿Cómo puedo tener el oído tan agudo para reconocer el minúsculo y silencioso vaiven de alitas de estos insectos? ¿aún percibiendo este débil y silencioso sonido, porqué tenerle miedo como para actuar al estilo del avestruz, escondiendo la cabeza o en este caso cerrando los ojos? ni siquiera las avestruces deben tener miedo de las mariposas...
Pero el miedo ahí estaba, y la cuestión no era otra que temer no el sonido, sino el color de esas alas.
Y si, se puede tener miedo de los colores, igual que el submarinista teme el rojo de una herida que pueda atraer a los tiburones o la pareja inestable teme la tonalidad que pueda adoptar el predictor, yo tenía miedo del color de esas alas de mariposa.



Ya las conocía bien, pues en épocas pasadas tuve encuentros con ellas, salvados de mejor o peor manera, pero salvados al fin, en una victoria que llegó al cabo de muchos momentos largos, duros y difíciles.
Porque, estimados amigos, la batalla contra las mariposas oscuras del pasado no es cosa sencilla.
Una noche de verano se cuelan por la ventana y cuando te das cuenta de su presencia ya es tarde.
Van anidando en cualquier rincón de la casa, con la fangosa intención de comerse el interior de las maderas, paredes y suelos; no dejan nada dentro, salvo oscuridad que está preparada para engullirte en un descuido, en un error puedes meter un pie que se hunde en un pedazo de parquet que cede, o una mano que se apoya en la pared buscando un soporte que no existe...
Y cuando la oscuridad se apodera de tu pie, ya no quieres salir a dar paseos, ya no tienes donde ir y te quedas en casa... con miedo de que entonces sea una mano la que se hunda... y ya no quieras escribir...
Pero, un momento, me dije; si no recuerdo mal antes de caer en estos subterráneos pensamientos, ahora no es de noche; luce el sol ahí fuera y las mariposas negras no acostumbran a rondar las casas de los escritores a plena luz del día...
Abrí los ojos para ver cómo la mariposa que portaba lo que a mi en ese momento me parecieron infinitos colores, se escapaba por la ventana...
Por Juan Cosaco | # enlace | Comentarios (4) | Referencias (0) | En: Necentimientos | Leído 138 veces

Comentarios

  1. Pesaita dice:

    Recuerda que lo que viviste con esa mariposa, fué un momento único en la vida, ya que estos hermosos insectos viven sólo eso, un día nada más, donde además de irte a visitar, comieron, jugaron, y se reproducieron.
    Da gracias por ese regalo!
    Saludos

  2. alma dice:

    La verdad es que la mariposa de la foto da algo de yuyu...

  3. Niha dice:

    Yo a las mariposas siempre les miro la cabeza, y es muy parecida en las coloridas y en las oscuras.

  4. Hannah dice:

    Ya he regresado, me pasaré despacio para ir leyendo las joyas que nos has ido dejando. Demomento sólo este cariñoso saludo.

    Hannah

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