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El arte de ser parte (del mundo)

Dicen que la vida consiste en interactuar. Esta página quiere ser una muestra más de que estoy vivo.

Asesinos del tiempo

11, 16 de 2006-09-16 de 2006
Alguien muy especial se preocupó mucho de hacerme llegar este recorte de prensa, así que le voy a dar cancha en el blog.
Gracias.




Se van acabando las vacaciones para muchos y en no pocos surge la angustia ante lo que les espera, porque no tendrán en sus manos el gran tesoro del tiempo>, sino que otros se lo gestionarán y apenas les dejarán espacio para sí mismos. ¡Cuántos ven pasar sus jornadas laborales cotidianas de nueve o diez horas, más dos de desplazamientos, devorándoles la vida!

Sin embargo, muchos no han hecho en vacaciones sino tirarlo, matarlo, tal y como hacen millones de abuelos en los pueblos. Después de comer y de la siesta, matan el tiempo con una partida de cartas o cualquier entretenimiento similar. A veces he oído la expresión: ¡qué bien que la tarde se ha pasado rapidísima; un día menos! Como si desearan, más que pasarlo bien, sobre todo, hacer que pase rápida la larga jornada. El televisor es cansino, porque llega un momento en que las películas son demasiado parecidas unas a otras, los anuncios que nos ofrecen los últimos productos del mercado ya los conocemos y, sobre todo, porque las imbecilidades y la basura mental que nos vomitan casi todos los canales sin cesar producen un aturdimiento cercano a una mala borrachera, un hastío del mundo y una destrucción de la inteligencia cercana al mal moral. Es hermoso mirar algo interesante, pero consumir tantas horas que tantos destinan a la caja de imágenes resulta un poco tonto. La caja imaginaria se ha apoderado de la mayor parte de nuestros hogares, aposentándose en su centro, en un altar, hablando sin parar y en todas partes, como si quisiera suplantar al mismo Dios. Pero los humanos parecen haber perdido la imaginación. En vez de hablar entre ellos, contar historias o intentar comprenderse un poco mejor, escuchan los discursos oficiales de Estados, autonomías y las grandes empresas de la comunicación.

Objetará algún ofendido lector que uno tiene derecho a no hacer nada cuando está en vacaciones. Pero ese derecho puede ser torpemente usado, si no hacer nada le lleva al aburrimiento. Las vacaciones son más bien para descansar, para reencontrarse con uno y sus amigos o la familia o con quien quiera, cambiando de actividad. No para desear matar el tiempo, eliminándolo. La gente se afana por alargar su vida con todo tipo de cuidados, pero luego son demasiados los que no saben qué hacer con ella. No obstante, tampoco reflexionan para hallar un camino o un sentido. El malhechor, en cambio, está siempre tristemente entretenido, porque las malas acciones provocan múltiples quebraderos de cabeza. Pero también al que hace algo bueno, el que ha hallado un sentido hermoso en la vida, le falta el tiempo.

Eso es ser joven, tener ilusión. Basta mirar poética o religiosamente el mundo, para que siempre sea inagotable, bello o bueno. Pero sobre todo, si uno intenta mejorar el mundo, ayudar a los demás, se acaba el aburrimiento. Y son tantas las cosas que hay arreglar a nuestro alrededor que el tiempo se nos muere sin cesar entre los dedos, y al menos algo digno hemos hecho.

(Ilia Galán)
Por Juan Cosaco | # enlace | Comentarios (2) | Referencias (0) | En: Social | Leído 228 veces

Comentarios

  1. Niha dice:

    La verdad es que incluso llega a costar trabajo pensar cómo se vivía sin televisión...

  2. esencia dice:

    Pues sí, tienes toda toda la razón, miles de cosas por hacer y nos quedamos viendo el tiempo pasar...

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