Un niño señala con su mano.
11, 05 de 2007-03-05 de 2007
A veces me veo como un crío. Y han pasado bastantes años desde la última vez que llevé puestos unos pantalones cortos y montaba sobre tres ruedas...
Cuando paseaba con mis padres, me gustaba pararme frente a los escaparates de las tiendas y cumplía con mi deber infantil de señalar los juguetes que me gustaban. Siempre con la esperanza de que a ellos les gustara, creía que en el reflejo del cristal de la tienda podría existir algún tipo de conexión con la infancia de mi progenitor y, frente a ese muñeco, nave espacial o coche de carreras, pudiera mágicamente verse reflejado como el niño que fue, para decidir mejor si accedía a mis peticiones consumistas.
El caso es que no sólo me dedicaba a señalar objetos de vivos colores enjaulados en cristaleras, sino que, en ocasiones, señalaba pájaros, mariposas, casas, montes, árboles, personas...
Algo de todo aquello no ha cambiado demasiado; sigo señalando "juguetes" que ahora tienen una rueda más, pero también indico el resto de esas cosas del mundo que me llaman la atención.
No sé si esos rincones a los que apunta mi índice son hermosos o repugnantes, creo que hay de todo, pero lo que si pienso es en los parecidos y las diferencias entre ese niño-hombre que sigue aquí y que ha conocido dos siglos diferentes...
Cuando paseaba con mis padres, me gustaba pararme frente a los escaparates de las tiendas y cumplía con mi deber infantil de señalar los juguetes que me gustaban. Siempre con la esperanza de que a ellos les gustara, creía que en el reflejo del cristal de la tienda podría existir algún tipo de conexión con la infancia de mi progenitor y, frente a ese muñeco, nave espacial o coche de carreras, pudiera mágicamente verse reflejado como el niño que fue, para decidir mejor si accedía a mis peticiones consumistas.
El caso es que no sólo me dedicaba a señalar objetos de vivos colores enjaulados en cristaleras, sino que, en ocasiones, señalaba pájaros, mariposas, casas, montes, árboles, personas...
Algo de todo aquello no ha cambiado demasiado; sigo señalando "juguetes" que ahora tienen una rueda más, pero también indico el resto de esas cosas del mundo que me llaman la atención.
No sé si esos rincones a los que apunta mi índice son hermosos o repugnantes, creo que hay de todo, pero lo que si pienso es en los parecidos y las diferencias entre ese niño-hombre que sigue aquí y que ha conocido dos siglos diferentes...
Por Juan Cosaco |
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En: Necentimientos |
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A mi me pasaba lo mismo, ahora no me veo tan niño